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PanoramaEstados Unidos

Paul Alexander contrajo COVID-19 poco antes de morir

14 de marzo de 2024

Testimonios sobre los últimos meses de vida de Paul Alexander arrojan detalles estremecedores sobre el "hombre del pulmón de acero".

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Paul Alexander pasó la mayor parte de su vida respirando a través de un pulmón artificial
Paul Alexander pasó la mayor parte de su vida respirando a través de un pulmón artificialImagen: Smiley N. Pool/The Dallas Morning News/AP Photo/picture alliance

Confinado a un pulmón de acero después de contraer polio cuando era niño, Paul Alexander logró entrenarse para respirar solo durante parte del día, obtuvo una licenciatura en derecho, escribió un libro sobre su vida, consiguió un gran número de seguidores en las redes sociales e inspiró personas de todo el mundo con su actitud positiva.

Diagnóstico de COVID-19

Alexander murió el lunes a la edad de 78 años en un hospital de Dallas, dijo Daniel Spinks, un viejo amigo. Dijo que Alexander había sido hospitalizado recientemente después de que le diagnosticaran COVID-19, pero que no sabía aún la causa de la muerte.

Alexander contrajo poliomielitis en 1952, cuando tenía 6 años. Quedó paralizado del cuello para abajo y comenzó a usar un "pulmón de acero", un cilindro que cubría su cuerpo mientras la presión del aire en la cámara forzaba el aire a entrar y salir de sus pulmones. Tuvo millones de visitas en su cuenta de TikTok.

Los controles del "pulmón de acero" que permitía respirar a Paul Alexander
Los controles del "pulmón de acero" que permitía respirar a Paul AlexanderImagen: Smiley N. Pool/The Dallas Morning News/AP Photo/picture alliance

"Le encantaba reír", dijo Spinks. "Él era sólo una de las estrellas brillantes de este mundo". En una de sus publicaciones "Conversaciones con Paul" en TikTok, Alexander les dice a los espectadores que "ser positivo es una forma de vida para mí" mientras su cabeza descansa sobre una almohada y se puede escuchar el zumbido del pulmón de acero de fondo.

Spinks dijo que la positividad de Alexander tuvo un efecto profundo en quienes lo rodeaban. "Estar cerca de Paul fue una iluminación en muchos sentidos", dijo Spinks. Agregó que Alexander había aprendido a "tragar aire hacia los pulmones" para estar fuera del pulmón de acero durante parte del día. Con un palo en la boca, Alexander podía escribir en una computadora y usar el teléfono, dijo Spinks. "A medida que crecía, tenía más dificultades para respirar fuera del pulmón durante períodos de tiempo, por lo que simplemente regresaba al aparato", dijo Spinks.

"Siempre estaba feliz"

Gary Cox, que ha sido amigo de Alexander desde la universidad, dijo que su amigo siempre estaba sonriendo. "Fue muy amigable", dijo Cox. "Él siempre estaba feliz". En 2020, Alexander escribió un libro sobre su vida, "Tres minutos para un perro: mi vida en un pulmón de hierro".

Paul Alexander mantuvo siempre el optimismo a pesar de las difíciles condiciones a las que lo obligaba su enfermedad
Paul Alexander mantuvo siempre el optimismo a pesar de las difíciles condiciones a las que lo obligaba su enfermedadImagen: Smiley N. Pool/The Dallas Morning News/AP Photo/picture alliance

Cox dijo que el título proviene de una promesa que la enfermera de Alexander le hizo cuando era un niño: conseguiría un perro si legaba a ser capaz de respirar solo durante tres minutos. "Eso tomó unos buenos dos años, tres años antes de que pudiera permanecer fuera durante tres minutos y luego cinco minutos y luego 10 minutos y finalmente obtuviera la fuerza para aprender a permanecer fuera todo el día", dijo Cox.

Dos títulos y muchos amigos

Y, de hecho, Alexander consiguió ese cachorro. Alexander, quien obtuvo una licenciatura en economía en 1978 de la Universidad de Texas y un título en derecho de la misma escuela en 1984, era un hombre motivado que tenía una fe fuerte en Dios, dijo Spinks. Se hicieron amigos en 2000, cuando Cox aceptó un trabajo como conductor y ayudante. Llevaba a Alexander al juzgado y luego a sus procedimientos judiciales en su silla de ruedas.

En ese momento, dijo, Alexander podía pasar entre cuatro y seis horas fuera del pulmón artificial. Spinks solo trabajó para Alexander durante aproximadamente un año, aunque siguieron siendo amigos, y Spinks dijo que estuvo entre los amigos que ayudaron a mantener y reparar los pulmones de acero que usaba Alexander.

el(AP)